jueves, 28 de junio de 2012

Prólogo de unas posibles memorias


por Alicia Lasala

Siempre sentí curiosidad de saber de donde vengo y como se fue formando el vínculo de mis bisabuelos, las circunstancias que rodearon ese primer encuentro, porqué  tomaron la decisión de viajar desde un país tan lejano como Italia, con tan pocos medios económicos. Si se habrán conocido en el viaje, al arribo al puerto de Buenos Aires, o simplemente en algún lugar de la provincia, cuando cada uno andaba buscando un destino.
Esta semilla del lado paterno se disparo cuando supe que él huyo de Calabria por una pelea a cuchillo, que desato una pasión de esas que están destinadas a morir en el fuego de su propia intensidad. Era una mujer ardiente, que le pertenecía a otro. Les fue difícil a los tres desarmar ese triangulo sediento de sangre. Y lo resolvieron como lo resolvían los hombres en esos tiempos. El esposo de su amante quedo mal herido y el huyó antes de que lo incriminaran.
Pero cuando los rumores de que vendrían por él llegaron al pueblo donde se había refugiado clandestinamente, decidió embarcarse como polizón con rumbo a América. 
Su hermano, que le había acercado la noticia de que se había iniciado la cacería  al saber que se iría tan lejos, decidió acompañarlo.
La salida fue rápida y el deseo de terminar con esa historia hicieron que borraran su pasado y nunca más volvieran a comunicarse con el resto de la familia. Puede ser que para no comprometerlos ni delatarse. Lo cierto es que tampoco se pudieron enterar si el esposo herido en su cuerpo y su confianza, había sobrevivido o muerto.
La llegada a la Argentina fue difícil, dura. Había que iniciar la búsqueda de trabajo para poder instalarse y proyectar una vida nueva. Desconocían el idioma, las costumbres.
El arrebato los llevo a tener discusiones cada vez mas frecuentes. Esto hizo que se separaran y no volvieran a tener contacto ni por carta.
Se perdieron uno del otro. 
Mi bisabuelo llego viajando casi sin rumbo a Necochea. Por aquellos años si uno tenía dinero para alambrar, podía hacerse dueño de todas las tierras hasta donde el alambre alcanzara. Pero el no pudo mas que cercar un trozo pequeño de manzana, donde vivió y construyo una casa humilde que después seria la morada de mis abuelos.
También podría haberme interesado la familia que formaron mis abuelos maternos. Mi madre es la hija menor del segundo matrimonio de ambos. Eran viudos y con hijos y se casaron y vinieron cuatro hijos mas, en total eran catorce. 
Historias hay para encontrar en las dos familias.
Pero yo me siento mas cerca de la paterna, tal vez porque eran trece hermanos  haciendo que la vida se compartiera en familia. En casa de mis abuelos se reunían todos los hermanos y éramos bandadas de primos que revoloteábamos como pájaros con fresca inocencia, escondiéndonos, jugando con los tíos, había risas, mucho movimiento y música. 
Los hermanos de mi padre murieron todos muy jóvenes, solo queda una hermana que tiene ochenta y dos años. Cuando se enteró que estaba en esta aventura de escribir y que yo necesita saber detalles, unir hilos que se cortaban para armar mi vida, se entusiasmo rápidamente y me mando a decir que ella me iba a contar, que eso le fascinaba, que tenía mucho para compartir porque se acordaba muy bien todo. Que fuera pronto.
Estela quería aparecer en mi libro. 
Esa fue la llave que abrió el pasaje para decidirme a viajar. Me hice de un grabador, arregle con mi hermana para que fuéramos a pasar el día con ella y me subí al micro colmada de emociones por lo que iba a pasarme cuando llegara, que no era ni mas ni menos que encontrarme con pedazos de historias que me faltan, saber de donde vine y entonces tuve una sensación sólida, clara, casi como una premonición, de que este encentro cambiaria mi vida para siempre. Era la apertura de un mundo que se mantuvo detrás de una cortina difusa, donde estaban todos los personajes deambulando inquietos, dispuestos a hablarme de lo que habían hecho cada uno con su vida y revelarme secretos, infidelidades, amores confesos, desengaños, huidas, desencuentros, pasiones, sinsabores, logros, festejos, despedidas, encuentros fugaces, nacimientos, pérdidas, sueños, fantasías. 
Por momentos parecía que me conversaban todos juntos, estaba en mi ordenarlos para darle un sentido al vacío que estuvo hasta hace poco ocupado con un zumbido en mis oídos, en mi cabeza a un costado de mi psiquis, hurgueteando en mis entrañas.
Este libro es una invitación a la memoria familiar y colectiva, a recorrer mundos inquietantes, para que una tentación irresistible haga que te despiertes un día preguntando a tus mayores, por donde fue tu vida.

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