jueves, 5 de julio de 2012

Más que mi prima


por Irma Giménez

Más que mi prima fuiste mi hermana, cuando nací ya estabas en casa, siempre nos unió el verdadero cariño de hermanas, todos te llamamos por tu apodo: “Mita”. Hasta que fuiste famosa y pasaste a llamarte Silvia Nolasco.
Ya desde adolescente te perfilabas muy bonita, tu garbo fue impresionante…
Tu cumpleaños número 15 fue inolvidable, le pediste a mamá un traje largo y cuando cumpliste 18 años, te planteste delante de papá y mamá, tus tíos, diciéncoles con firmeza que te irías a vivir con los abuelos, los cuales residían en la ciudad de La Plata; tu novio  era de allí, además sonaban rumores de boda. ¡Qué linda novia fuiste! Con tules y azahares, ¡cuánto te admiré! Todavía hoy lo recuerdo, cuánta felicidad sentíamos todos los componentes de la familia.
Tras reiterados conflictos con tu pareja, llegó la separación, fueron días y meses tristes y difíciles por los que tuviste que caminar, por tu temple y sensatez, saliste airosa de esa situación, junto a tu hijita Marta Irma, nombres que llevó tu niña en homenaje a mi hermana Marta y a mí.
Demostraste ser muy valiente y a la vez muy sensible, todo lo que fuera ante la manifestabas de tal modo que fue envolviéndote en sus redes, hasta que te convertiste en esa pequeña figura que fue creciendo, dejando de lado esos papeles insignificantes, que fueron tus primeras armas en esa senda que comenzaste a transitar.
Al fin llegó tu momento, dejando atrás tu arriesgados sacrificios. En el año 1951 cuando filmaste como protagonista la película Acorralada; en 1958, Una cita con la vida, dirigida por Hugo del Carril; siguió La Patota; después El octavo infierno, cárcel de mujeres, El romance de un gaucho y en el año 1975 Los últimos días que me diste  con Leonardo Favio y Bárbara Mujica. Éstas son algunas de tantas películas que me vienen a la memoria. En televisión hiciste un teleteatro con Zulma Faidd, muy bueno; actuaste en un programa infantil donde eras una abuelita bondadosa. Fui a verte actuar varias veces a la Capital, donde tu lucimiento junto a famosos galanes del momento. Me acuerdo que “Las brujas de Salem” tuvo muy buenas críticas del periodismo especializado.
¡Estuviste donde quisiste estar! Disfrutaste de todas las excelentes propuestas que te fueron ofrecidas, brindándoles el brillo necesario para que tu éxito fuera triunfal.
Por qué, me pregunto, una mano del destino pudo ser tan cruel, cuando todo parecía marchar sobre un lecho de rosas, llegó esa enfermedad que quebrantó tu vida; ese tumor maligno se apoderó de tu ser haciendo mil pedazos con tu bagaje de sueños y esperanzas y mil lindas cosas más que aún esperaban ser interpretadas por vos, demostrando tu esplendor.
Viajabas continuamente a Francia, donde tu pequeña hija se educaba en un internado en París.
La vida no deja de sorprenderme, desde hace unos pocos años, Martita, tu hija, se fue tras tuyo y está haciéndote compañía; pienso y deseo que estén juntas.

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