miércoles, 19 de septiembre de 2012

El puchero


por Irma Giménez

Con esta vida de ajetreo que se lleva en la actualidad, nos olvidamos del “puchero”, dejamos de hacerlo.
Sabores y aromas de la infancia.
Qué mejor que en este invierno tan crudo, en un ambiente cálido, sentarse y volver a saborearlo.
Soñar que los cuatro primos: Marta, Ricardo, Andrea y yo (compañeros de aventuras, los cuatro siguiendo el mismo osado rumbo, que siempre terminaba en serias reprimendas por parte de nuestros tíos y padres), nos encontramos en la cocina de la abuela Ana; ella con sus canas muy blancas y el delantal más blanco aún, nos está sirviendo el humeante “puchero”, el olorcito nos llega qué rico, es el plato casi tradicional de la familia: “puchero de campo”, como dice la abuela. Carne, falda, vacío y caracú, papas, batatas, zanahorias, zapallo y choclo, repollo y porotos. Así era en la casa de la abuela italiana, completamente distinto que en la casa de la abuela española, también era fabuloso, allí se  le decía “cosido” y se le agregaban garbanzos y cuerito de cerdo.
Las ollas, enormes ollas, donde se cocinaban todos juntos la gran variedad de ingredientes.
Ya en casa no se cocina este rico manjar y no es lo mismo comerlo en un restaurante, prefiero la cocina de mis abuelas. Son sólo maravillosos recuerdos, imborrables en mi memoria, a pesar de los largos años transcurridos.

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