por Mirtha Tavecchio
El hombre ha nacido libre y, sin embargo, vive en todas partes entre cadenas, dijo Eduard Spranger(filosófo alemán).
Cadenas de sus propios pensamientos, vive buscando paz, armonía, consigo mismo, y no se detiene, mirar, observar,las simples cosas de la vida.
A veces logra la paz y armonía que tanto desea pero al final del camino.
La rutina diaria lo enceguece, y no vé su mundo interior. Sócrates, decía que hay que preocuparse ante todo por el alma, para que ella llegue a su estado optimo.
Vivimos en la busqueda de la paz y armonía, queremos alejarnos de la rutina.
Éste es el problema básico de la vida, la naturaleza insatisfecha de la vida del hombre.
Tenemos que admitir que suceden cosas que no queremos que sucedan, las cosas que queremos no suceden, y somos ignorantes de como funciona el proceso, igual que ignoramos a veces nuestro principio y nuestro fin.
La rutina, según un escritor decía que, LA CONTINUIDAD NOS TEJE DIARIAMENTE TELARAÑAS EN LOS OJOS.
Como liberarnos de la rutina? Tengo la certeza que es parte de la vida del hombre,y que el hombre es un animal de costumbre, es muy dificil sacarlo de ese estado. Muchas veces al querer salir rapidamente de la rutina se confunde, se sumerge en un mar de incertidumbre.
Como hacerlo? No existe ninguna doctrina esotérica . Buda decía, que la única forma de encontrar el camino es encontrar la verdad. La única forma de resolver el problema (rutina) es viendo nuestra situación como realmente es.
Miramos siempre hacia afuera, mirando que hacen los otros, pero no miramos nuestros actos, nuestra propia realidad. La rutina es como vivir en una oscuridad total, la transitamos y por costumbre sabemos que hacer cada día. Cuando nos sacan de ella ,sufrimos.
Abramos los ojos, que entre la luz, descubriremos nuestro propio interior, la verdad,y nos ayudará a ver de otra forma el mundo.
Poco a poco disolveremos la rutina, la mente se vuelve pura, calmada y felíz, eliminando los sentimientos que creamos en nuestra mente.
Es un trabajo constante, sostenido, un des condicionamiento mental. Sentarse unos minutos al día y reflexionar sobre nuestros actos,
escuchar la simple gota de agua que cae de una canilla, las gotas de rocio sobre las plantas en las mañanas, sentir el silencio.
Buscar cosas simples, no llenarse de actividades que llenan de más telarañas nuestra vista y mente.
Seguir con nuestra vida cotidiana, pero detenerse unos minutos ,para encontrar la paz y armonía que tanto deseamos.
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