jueves, 30 de octubre de 2014

La otra casa

por Ana Pilar Andrade

¿Por qué vuelven a mí esos recuerdos?  Si yo los tenía allí, escondidos en el fondo de mi alma. ¿ O no será el alma? 

Tal vez mi  corazón, O mis entrañas.
y no se borran, se entrecruzan …. revolotean como blancas mariposas, ahora si  allí se van, vuelan y vuelan hasta el infinito, ¿ Habrá infinito?

Vuelven… los recuerdos  siempre vuelven…
 En el patio había un entretejido de parras; allí una pileta para lavar la ropa y una bomba para extraer el agua.
La galería cubierta, separaba la cocina de la otra parte de la casa, donde había dos dormitorios y el comedor.
¡Que lindo era el comedor! Una mesa grande … de madera rústica,  que la cubría una carpeta bordó con arabescos,  me dijo mi mamá que la había traído  de España. 
Afuera... separado de la casa está el escusado.
 Había un terreno grande muy grande, solo dos árboles, un nogal y un duraznero, y muchas hortalizas, ajíes, tomates, lechuga, perejil ¿Para que mi papá plantaría tanto?
Y el gallinero. ¡Que hermoso el gallinero!
 Un gallo colorado que canta todo el día, cocorocó y las gallinas lo acompañan cacaracá,  tenemos todas clase de gallinas. Algunos comentan que no es linda mi casa, claro que no es de ladrillo. Por fuera es de chapa y adentro toda forrada en madera, a la madera le dicen machimbre ¿ porqué será?
Yo se que hay otras casas mas lindas, pero la mía es hermosa.
-¡Uy estaba despierta o dormía!
 Me llama mi mamá.
-Milagritos ven rápido, ayúdame a acomodar las cosas en esta caja.
-¿Para que mamá?
-¡Apúrate que nos tenemos que ir!
-No mamá, yo no me quiero ir, esta es mi casa, vos dijiste que aquí nací yo. Además me contaste que vino una señora a ayudarte a que yo naciera,¡ la partera mamá… la partera!  y que papá calentó mucho agua y después...¡Zas! yo salí de tu panza.
 ¿ Como salí de tu panza mamita ¿
Yo no me quiero ir mamá.
-Pero debemos mudarnos a otra casa, Milagros.
-Y que va a ser de nuestras gallinas y las verduras...¡Y los duraznos, mamá!
Cuando venga doña Dionisia a buscar huevos no vamos a estar, y Doña Coca que viene siempre a llevar cebollas y tomates. 
 Acuerdate mamá, que cuando yo te pido zapatillas nuevas, vos siempre me decís, espera unos días, hasta que podamos vender algo de verdura, alguna que otra gallina, huevos… entonces voy a tener plata para comprarte zapatillas.
¡Ya te olvidaste mamá!
-¿Qué hace ese carro en la puerta de mi casa?
-¡Mamá, mamá, están cargando las sillas, el ropero y la mesa del comedor con tu carpeta bordó!
-Es que nos tenemos que ir, Milagritos.
¡ yo no me quiero ir mamá.!

-No te pongas triste, no llores, porque me vas a hacer llorar a mi también. 
Vamos a ir a una casa nueva. ¡Vas a ver que linda es!
-¿Dónde vas a poner todo esto? 
La cama, el ropero, las sillas, y la mesa del comedor con  la carpeta bordó.
La otra casa es fea, fría… yo no la quiero, voy a llorar todos los días, no voy a comer así me pongo flaquita, flaquita... y vos vas a decir, Milagritos extraña la casa, y yo voy a seguir llorando… a lo mejor volvemos... 
Son todos recuerdos de cuando era niña, y yo tenía razón, esta casa es fría no me gusta.
Cuantas veces pienso, si pudiera volver allí, que feliz sería, volvería a ser niña, en la casa donde yo nací, con las plantas, las gallinas y la mesa del comedor, que tenía la carpeta bordó con arabescos, la que mi mamá había traído de España, la tierra donde había nacido.

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