por Virginia Amado
Viste amigo? Antes las cosas eran diferentes....Y no hace tantos años. Fijate, sin ir más lejos el tema de los bailes....
Malón, dancing, matinee ,milonga,tertulia, tanguería, boliches....en fin, bailes, mover el esqueleto....
Cuando íbamos a casas, a juntarnos a bailar, los padres y la familia también compartía el momento. La madre servía la comida que habíamos llevado las mujeres, y las gaseosas que debían traer los varones. A cierta hora, a correr mesas y sillas, y empezaba el baile.la familia se retiraba a otro cuarto, por ahí la cocina, pero de tanto en tanto hacía apariciones. Y nadie se molestaba.
Las chicas nos preparábamos desde temprano, con la toca, con la plancha de la ropa y un papel, tironeando para alisar, un sacrificio, así como te lo cuento.
Y cada sábado estrenábamos un vestidito, brillitos en los labios, y mary stuart, diávolo, siete brujas, fulton.Los varones atkinsons, crandall, vitess. Y los zapatos de taco bien alto estilizándonos, porque eso sí, debíamos lucir hermosas.
Había que reservar la mesa para la noche, entonces íbamos en grupo, y de paso fichábamos chicos que también iban, pero no para reservar nada, también para fichar.
A la noche era pruebas y pruebas de ropa, nos vestíamos con amigas, y desde una casa salíamos, tipo veintidós, para estar a tiempo y pasar unas cuantas horas, tal vez hasta las cuatro como máximo en casa. Bastante antes terminaba lo que se llamaba la última presentación, que era la de los lentos. Allí donde la mamá que acompañaba religiosamente, estaba más atenta.
Era necesario mirar bien, para después , al llegar, pasarle el parte al padre, que se despertaba a esa hora para los comentarios imprescindibles.
Qué había sucedido, con quién había bailado la nena, y sobre todo que no hubiese sido siempre con el mismo.
Casualmente nos gustaba bailar con el que a mamá no le gustaba.Y hacíamos magia, para volvernos de la pista con la excusa de trivial de estar cansada cuando quien mamá aprobaba, era un plomo de aquellos, y era preferible quedarse el resto de la presentación sentada antes de soportarlo. Pufff , qué trabajo .Aunque el tipo se quedara cerca y nadie se pudiera atrever a “sacar”creyendo que esa pieza estaba “comprometida”.
Una oportunidad linda era el descanso, cuando íbamos al toilette, ahí pasábamos justo donde estaba el que nos gustaba, aunque sea sólo para el Hola! Que nos hacía estar tranquilas de él nos había visto. Y mirar qué llevaba puesto.
Solía haber orquestas locales amenizando mientras se esperaba el artista ídolo de la noche. He conocido a varios.Entre presentación y presentación de una hora, el descanso era con grabaciones.
Empezaba la música y a la mesa, al lado de mamá, que era re buena pero consecuente con la responsabilidad que otras madres y mi padre le conferían.
Sabés cómo nos vigilaban? Te querían ver por la orilla, nunca irse al centro de la pista, lejos de la mirada que, con disimulo, seguía a la hija, y por qué no a la hija de otra, que se” portaba mal”, y servía de ejemplo de lo que no se hace.
El cabeceo era la estrategia para invitar y aceptar bailar. Qué habilidad magistral para detectarse entre medio de tanta gente .La atracción puesta a andar.
Siempre había una prima chiquita que se dormía en la mesa. Una vez le pusimos tantos
sacos encima, que la perdimos de vista a la pobre.
Las hermanas más chicas eran muy pesadas, nos seguían por todos lados y hasta intervenían en alguna conversación , descubriendo secretos de un lado y de otro. Una vez le dije a un chico que tenía dieciséis años, para hacerme la grande, ya que él tenia dieciocho. Y mi hermanita, descubrió que tenía quince. Pasé mucha vergüenza, y encima le contó el episodio a mi mamá. Para qué la llevarían?
Qué bueno estaba cuando ese fin de semana había torneos de básquet, porque venían “forasteros”, y era mucho más divertido.
Cada club de baile, tenía sus pautas. En otro, la cosa era girar hacia un lado los varones y hacia el contrario las chicas. En ese encuentro, en la pausa, nos podíamos mirar en un acuerdo casi tácito de bailar después con “ese”. Alguna, más audaz para la época, pasaba muy cerca, en la punta de la hilera y lo rozaba.-Ay, perdoname!- y eso servía para la complicidad y la risa.
Lo que era muy feo era hacerlos “rebotar” Travesuras o no tanto. Tal vez elección.
Frente a un cabeceo indeseado, nuestra cabecita moviendo los cabellos con gesto de no, y el pobre seguía hacia otro lado. Lo que daba rabia era que después, cuando estabas bailando con otro, te miraba con cara de desconsuelo.
Los bailes de carnaval eran capítulo aparte. Porque nos mojaban el pelo, se nos ensortijaba, nos manchaban con la frialdad del lanzaperfumes el vestidito mini blanco, nos pegaban a la pasada con unas pelotitas que dolían, y el papel picado y la serpentina era motivo de discusión con los muchachitos que aprovechaban a desenfadarse. A veces hasta llorábamos y ellos se reían como pajarracos. Una noche es una noche. Total mamá llevaba toalla en la cartera, y nos ponía prolijitas otra vez.
Decían que uno no se casaría con alguien conocido en baile de carnaval. Doy fe de que no es cierto.
A algunas chicas las dejaban ir a los primeras confiterías bailables. Estaban alejadas de la ciudad y eran muy oscuras, con luces que cambiaban y música diferente. Pero no....no me tocó esa experiencia. Conocí una cuando ya me había casado.
Y nadie se enojaba por eso. Todo se aceptaba como parte de lo que opinaban los padres en la crianza, y era la educación que recibíamos.
A veces, sabés qué pienso? Que estaba bien, y no estaba tan bien.
Contaba mamá que ella había vivido un tiempo más inocente aún. Vivían en una quinta, e iban en grupo de hermanos y primos ,las ropitas que ellas mismas se cosían. Eso si, en alpargatitas, que protegían del barro los tacos no tan altos, nuevos. En la plaza cercana al club, dejaban las zapatillas junto a un árbol y lucían impecables y bonitas con los zapatos “de salir”.A la vuelta, nadie había tocado nada, y vuelta a cambiarse, llegar a descansar para trabajar al día siguiente en las verduras que vendía el abuelo en la ciudad.
Sabíamos que en otras ciudades de alrededor, habían empezado a funcionar las “boites”.Pero de eso....ni hablar....eran para gente grande. Y cuando fui grande, nunca ví... no sé si no existían o yo criaba hijos e iba alegremente a los circos y a cada espectáculo infantil.
Las fiestas de 15 eran otro lugar de baile.-Che, invitame a fulano, o ellos,-Vas a invitar a fulana? entonces voy.- Algo familiar y tan lindo que no se olvida.
La cosa es que fue una época tan distinta, y éramos felices.
Imaginate vos que conseguíamos novio y con visto bueno familiar, hasta nos casábamos!!!!
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