martes, 12 de junio de 2012

Narrar


por Mirtha Edit Tavecchio


La narración de hechos de la vida de mis abuelos , han calado muy fuerte en mí.
Recuerdo que desde muy pequeña, después que mi madre me bañaba y me ponía el camisón, corría hasta el dormitorio de mis abuelos a despedirme, pero mi intención era que mi abuelo me narrara algún hecho de su vida cuando vino de Italia.
Narraba sus ilusiones, sus esperanzas con los ojos brillantes. Brillante la mirada y fija en el techo de la habitación como si estuviera viendo una escena de una película. Cada detalle, cada frase me conmovía, algunas cosas me hacian reir, otras sentía un escozor en mi piel.
Narrar y narrar, cada noche. En las noches de verano, cuando el calor no amenguaba, mi nono, armaba un catre y dormía en el patio, como cobertor usaba el cielo azul y estrellado; en algunas noches la luna indiscreta, nos observaba, yó arrodillada al lado del catre, escuchaba con  profunda atención.
Así aprendí que narrar hechos de la vida, te aferran más a ella, por que en cada narración se mezclan sentimientos entre el que narra y el que escucha, en cada uno surge la imaginación de como fué ese momento.

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