por Alicia Lasala
Ella siempre insistía y me pedía que tenía que ponerme a escribir. Y yo siempre dispersa entre la pintura, la política, la literatura, la casa, lo cotidiano, el trabajo, iba dejando pasar todo lo que me venia a la mente en forma de idea o relato.
Siempre aparecían las palabras cuando me estaba por dormir. Tejía una maraña de historias y buscaba la manera de dar forma a tanto que tenia para decir. A la madrugada los personajes y las situaciones se perdían. Por la mañana era imposible volver retomar y ordenar ese desfile casi fantasmagórico de lugares lejanos con los de aquí cerquita, de vivos, muertos, odiados, olvidados, maldecidos presentes, amados ausentes. Todos combinados con sonidos familiares y desconocidos, risas, llantos a montones. Se iban, se esfumaban con el agua abundante del primer baño de la mañana, en el perfume que me ponía entre las manos y detrás de las orejas para gustarme un poco más cuando me iba o me encontraba.
También es cierto que algo adentro me empujaba, un grito me hacia quebrar el pecho. Era como un aullido de animal herido, aferrado a una trampa de la que no podría salir vivo sino hablaba, sino contaba historias.
Hoy he decidido romper con todos los prejuicios. No importa como ni de que manera hable, tengo una vida para contar. Es la mía.
Soy yo? Quien sabe si sabre quien esta detrás de cada quien y para que. Pero ahí voy, daré los primeros pasos como los dio ella, mi musa pequeña, mi hermanita, esa amada vida que llego a la mía cuando tenia tan solo cinco añitos y a la que abrace para siempre porque de su amor se nutrió mi vida.
Con pasitos cortos se largo a la carrera de crecer conmigo, unidas, siempre unidas aunque mediaran kilómetros y kilómetros de distancia. Con pasitos temerosos pero firmes, irán tomando fuerza las palabras y harán memoria viva de este andar de caminantes sin destino, que nos hace buscar y encontrar, insistir, entrar, salir, volver a golpear donde ya estuvimos, fortalecernos y tal vez, quien sabe pueda alcanzar a emocionar y conmover lo que de otro modo con nosotros, moriría.
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