por Pupi Martingano
Pasaba casi a diario por la puerta de ese local; veía heladeras, calefones, cocinas, etc., pero no me llamaba mucho la atención, al venir de una familia de gente de oficio, ese trabajo acumulado me hizo pensar simplemente que esos señores serían buenas personas.
Hoy se ve tanta gente joven sin interés por aprender, no sólo un oficio: son muchos los jóvenes que suelo ver en la calle tomando alcohol o fumando sustancias dañinas, a la vez que me conmueve ver a la gente mayor trabajando, tratando de ser útil, de seguir aquellos sabios consejos de nuestros ancestros cuando nos decían que “la miseria llama a la puerta de todos y entra en la del haragán”.
Qué diferente es el hoy de estos jóvenes sin contención ni límites, ni expectativas, que se burlan de otros jóvenes que estudian y trabajan aún en condiciones adversas y que por suerte, son también muchos.
Hay también otros jóvenes que además de cumplir sus responsabilidades, hacen tiempo para ayudar a los que están desamparados: eso me hace tener fe en que la humanidad puede mejorar.
Hace algunos días, tuve un problema en casa con el agua, llamé a diferentes plomeros, pero no conseguía a nadie que viniera a resolverlo, y llegué a creer que conseguir turno para ir al especialista cuando una lo necesita, autorizar las prácticas en la obra social o hacer la cola del banco para cobrar la jubilación, eran cuestiones muchos más simples y llevaderas que conseguir un plomero, hasta que una vecina me comentó que en la otra cuadra había un señor mayor, muy bueno, que se dedicaba a eso. Pensé en lo tonta que fui, durante 29 años pasé por la vereda de enfrente y no se me ocurrió acercarme a ellos.
Fui al local, al ver que además de dedicarse a reparar heladeras y otras cosas, hacían trabajos de plomería, les expliqué mi problema y pude comprobar que yo no había equivocado mi juico sobre ellos: aquellos señores que había visto de lejos en varias ocasiones, eran en verdad buenas personas, de oficio, trabajadoras… aunque pobre de mí al momento de pagar el arreglo!
En fin, seguiré soñando con un futuro mejor.
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