miércoles, 19 de septiembre de 2012


por Irma Giménez

Por qué dejé que mi boca riera
por qué dejé que partieras
si yo estaba muerta
antes que cerraras la puerta.
Nunca más, tus ojos me dijeron
y mi corazón se convirtió en hielo.
Ahora soy una muerta que ve la luz y no sabe
que no sabe quién es, y es...
¿Por cuánto tiempo así estaré?
Estaré navegando lejanos mares,
contigo mi savia se fue.
Sin sangre, sin amor, sin risa me quedé,
¿cuántos años pasaron?
No lo sé...
mis cabellos blancos
mis manos arrugadas
me dan la pauta de haber permanecido
mucho tiempo aletargada.

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