jueves, 30 de mayo de 2013

¡Tiempo!

por Nezka

Creo que tenemos un tiempo determinado para todo, él te marca la duración de cada etapa de tu vida, no puedes dejarlo pasar, porque no vuelve. Eso es lo que me pasó contigo, Chaval, de nuestra infancia son pocos los recuerdos que rescato. ¡Éramos tan distintos! Tu eras bueno, obediente, respetuoso, buen alumno. ¿Yo?... “yo sólo era la hermana de Chaval”, desobediente, cuatrera en el colegio, me encantaba romper las “reglas”, los castigos recibidos aumentaban mi rebeldía.
Pero el tiempo te marca etapas. Quería estudiar abogacía y el lugar elegido por mis padres fue La Plata, allí estabas terminando tu carrera de Ingeniería.
¿Asustada? ¡Muerta de miedo! Llegué a Retiro, eran las 12 de la noche. De pronto entre la multitud te vi, ¡qué paz!, ¡qué alegría!
Allí comencé a conocerte, fuimos verdaderos hermanos, amigos, compañeros, compinches.
¿Pero el tiempo? No se detiene y con tu flamante título de ingeniero, comenzaste a trabajar en Y.P.F. Mendoza, Ushuaia, Comodoro Rivadavia y finalmente, fuiste ombrado como Jefe de la Zona Geofísica del Norte, en San Pedro, Jujuy.
Para mí también el tiempo había dejado sus huellas, no terminé mi carrera, me dediqué a la docencia.
Me casé, tuve 2 hijos. Cuando ellos tenían 3 y 1 años pasaste por casa, como lo hacías todos los años, pero esta vez sería la última.
Tiempo, tiempo, tiempo que breve fue para tí querido hermano... sólo tenías 39 años cuando un aluvión te devoró a tí y a tu novia, cubriendo con la arena tus ilusiones y una vida llena de planes y esperanzas.
Qué triste fue tu partida. Mis padres quedaron quebrados para siempre y nosotros tus hermanas con una profunda herida en el alma que seguramente también el tiempo se encargará de cerrarla.

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