por Graciela Perez
El mejor acto de amor
hacia vos fue dejarte ir, no para herirte, sino para salvarte. El no
pudo continuar con este amor. La culpa lo perturba. Fue difícil
seguir, cambiar rutinas emplear el tiempo en diferentes tareas.
Entrar a la casa sola, tomar el te sola, en fin, de a poco las
lagrimas y la broncas quedaron atrás.
La aceptación de la
realidad cuesta. Dijo” hasta acá llegue” y vos en silencio de la
noche comenzas a fabricar historias, deseando que todo vuelva hacer
como antes, aunque el vuelva no seria lo mismo. Hay que soltar, la
mano amiga muestra el gesto abriendo la suya graficando la frase.
Un amigo nuevo se acerca a
vos con ternura, te atrapo la charla, el apretón de manos y el
deseo de un futuro abierto y sincero.
En la vida de cualquier
persona coexisten muchas emociones de amor o desamor; atreverse amar
es tan hermoso es abrir la cabeza, las manos escuchar al otro y
perder el miedo.
Parloteando en el living
miramos las noticias en la tele. La posibilidad de una guerra, “que
estupidez la guerra.” Los hombres no aprendemos nunca que el poder
tener no nos da felicidad, solo el amor entre nosotros permite la
paz. Pedí a mí ser superior que con su infinito valor llegue a las
mentes de aquellos que deben decidir por tantos miles de seres que
morirán y de niños que llegaran a ver el cielo enrojecido por tanta
sangre.
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