martes, 29 de abril de 2014

De visita

por Alicia Lasala


Fuimos el año pasado, mi hermana y yo, en una tarde de invierno fría a visitar a la tía Estela.
Rosana le había avisado que viajaba para Necochea y que queríamos verla para que nos contara de papa, de los tíos y los abuelos.
Primero pensabamos que tal vez, ella ya estaba un poco grande para someterla a la remoción de los recuerdos. Pero para nuestra sorpresa, se mostró entusiasta y por demás interesada.
No es fácil para ella con ochenta y cinco años, poner en orden cronológica los nacimientos de sus trece hermanos. Cuando llegaron los padres de sus padres. Cuando nacieron los abuelos, se conocieron, se casaron. Pero ella lo pudo hacer. Ayudándose con fotos que mezclaba temblando entre sus manos.
Ella es la que los sobrevivió a todos. 
Hace diez años que despidió al último de ellos. 
Nos hablo de los bisabuelos que vinieron de Italia. De los abuelos que nacieron en la Argentina. Y de los hijos que iban naciendo con cuna pobre y poco pan. 
-Y este es tu papa- Nos decía y cada foto de un niño que aparecía nos decía el nombre y sonreía.
Nosotras queríamos saber todo de todos. 
No se porque pero sabíamos poco. Lo que recordábamos y lo que papa contaba. 
En base a eso la invitábamos a completar.
Nos dimos cuenta la necesidad que tenia de hablar, de que la escucháramos. Estaba orgullosa de toda la familia. 
Fue una tarde tibia, de tortitas calientes y mate. 
Tome nota de partidas de nacimiento que me mostraba, cartas, notas y la voz de la tía quedo en la grabadora.
Por parte de mi madre no sabemos mucho. Ella tuvo una infancia difícil. Padres viudos con hijos. Los míos, los tuyos y los nuestros. Mi madre es la menor de la última unión. 
En ambas familias hubo un denominador común, la pobreza. 
Mi madre eligió guardar silencio y mi padre siempre tuvo necesidad de contar. Igual que sus hermanos eran de armar relatos y compartir anécdotas,.
Nunca sabremos si todas fueron ciertas. Pero nos dieron con ellas la posibilidad de compartir una historia que nos une y que nos define como lo que hoy somos. 
Tal vez por todo esto y muchas cosas mas, es que estoy hoy aquí respondiendo a una necesidad humana universal, como es la de vivir para contar y viceversa.

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