por Myriam Zubiarrain
Tanto se ha dicho del amor, tanto se ha escrito, kilos de papel, litros de tinta, kilómetros de palabras para intentar explicar una emoción que nos acompaña a lo largo de la vida y que sólo puede ser explicada en cada momento, en cada situación.
Es tan amplio el amor; amamos a nuestros padres, hermanos, hijos, amigos…
Amamos a nuestros animales, a ellos que nos reciben al llegar, que reposan en nuestros regazos o duermen en nuestras camas y sólo lo permitimos por el amor que sentimos.
Escuché decir que no hay relatos de amor redondos, y creo que sólo son redondos esos relatos en el momento de la vivencia, cuando nos late fuertemente el corazón, se nos estruja el estómago y nos sentimos idiotas, incapaces de hacer un movimiento o gesto sin torpezas.
A veces sólo se explica desde la ilusión, esa que nos permite latir con la emoción de un encuentro, de una mirada, de un contacto de manos con alguien que aún no tiene rostro ni nombre.
Otras veces creo que lo más importante del amor es saber que nos espera en cualquier momento o lugar.
Nuy bueno, Myriam
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