por Celina Bertomeu
Me da bronca porque mis zapatillas no son naik, me las compró mi abuela en la feria paraguaya junto con el buzo y los pantalones. Todo trucho y lo peor es que me lo tengo que poner. Mis compañeros me miran raro y en el recreo se juntan los que usan naik, adidas o timberland y a mí no me dejan jugar. Le pedí a mi mamá y ella me dijo que si me compra de marca no comemos por veinte días, mis hermanitos y yo. Que salen más caras que la garrafa. Mi mamá nos da el nesquik en frascos para llevar a la escuela. Ella le dice nesquik pero es un polvo oscuro con un poquito de gusto a chocolate. Nesquik de verdad es el que tomé en lo del Facundo y un vaso de Coca Cola enterito para mi. Había sevenup y paso de los toros en la heladera. Y una caja grande de kelloggs pero el Facundo no me dejó comer.
Nunca invito a mis compañeros a casa para no quedar mal: una vez un pibe que vino a buscar un cuaderno me preguntó si tenía la playstation. Qué la voy a tener. Pero le contesté a las apuradas que se me había roto; quiso ver los jueguitos . Se los presté a un amigo- le dije muy rápido y enseguida cambié de tema. No me creyó porque miró para adentro y vio la casa y los muebles todos desvencijados y las paredes rotas. Para peor, haciéndose el cancherito me mostró lo que se había comprado en el centro, “son rayban”, me dijo.
Para qué habré ganado esa beca, le pregunto a mi mamá cada mañana, si lo único que hago es andar queriendo lo que tienen los otros, andar suspirando. Me gané estudiar en esa escuela cara, de gente rica, por haber contestado bien las preguntas de un concurso que hicieron en la escuela de mi barrio. Por suerte me pagan la sube porque encima tengo que tomarme dos colectivos de lo lejos que me queda de mi casa. En cambio mis compañeros tienen padres que los van a buscar en Honda o Suzuki, llevan cascos de colores y hacen mucho bochinche como para mostrar que llegaron. Yo al revés, me voy bien calladito la boca. Mi mamá está contenta y me obliga a ir. Me dijo que si no aprovecho esta oportunidad nunca podré salir del barrio.
Como no vamos de vacaciones nos tenemos que aguantar los mosquitos, la abuela hace un menjunje con limón y cilantro que saca de la quinta y nos embadurna porque ni off tenemos. Igual nos llenamos de ronchas. Escuchamos las zambullidas de los vecinos en la pelopincho y deseamos que nos inviten porque la palangana ya nos quedó chica.
Por suerte tenemos la tele que no anda muy bien pero nos arreglamos. Lo que más nos divierte y nos peleamos para ver son las propagandas.
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