lunes, 26 de mayo de 2014

Sus ojazos...

por Celina Bertimeu

Sus ojazos negros me miran esperando la moneda. No aguardan un juguete ni una golosina, solo la moneda.  Estaciono el auto y me acerco. Retrocede, me teme.  Lleva pantaloncitos cortos y un buzo. En los pies ojotas. Y los mocos colgando. 
La saludo, le acaricio la cabeza. Da un respingo y mira hacia atrás. Una mujer se le acerca con un bebé en brazos y el otro colgado de una de sus piernas.  La conozco. Es la chica que hace  pocos años se paraba  en esa esquina con pantaloncitos cortos y ojotas. Y con los mocos colgando. Que pedía una moneda.  
Hoy parece una vieja. 
Abro mi cartera y saco todo el dinero que tengo, el que llevo para la compra,  y se lo entrego. Ella lo toma y da un paso atrás. “Dios la bendiga”-me dice con un hilito de voz.  
Doy la vuelta, me alejo vacilante.  Qué hago con mi culpa, donde la meto.  Los chicos en la calle bajo el frío y yo en el auto caldeado.  La madre, una niña también. Se me empañan los ojos y no quiero, qué gano con lágrimas.  No arranco el auto, me quedo. 

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