por Virginia Amado
Las paredes oyen
Las paredes hablan
Todos los indignos callan
Y tu corazón espera.
Te veo con paz
Podés sonreír.
Escuché a alguien
Entre tanto abrazo
Decirte un “mujer infinita”
Regalarte un “mujer al cubo”
Y pensé como harás
Para cargar la impotencia
Conservando intacta la fe.
Quizás el secreto sea
Aquel que te construiste
Mientras los años pasaban:
Proyectarte al cubo
O siendo infinita
Teniendo en los ojos
Y en las manos bellas
La ternura y la templanza
De MADRE, ABUELA y MUJER.
La Plata, casi Primavera de 2014
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