por Stella Maris Gioia
El hombre desde que nace tiene libre albedrio, Dios nos enseñó los caminos que son buenos y malos, depende de nosotros lo que escogemos.
Se tiene independencia para conducirnos en esta vida, libertad para desarrollarnos como individuos, libertad para elegir una carrera. Libertad para casarnos, libertad para criar nuestros hijos, y formarlos.
Y a medida que crecemos tenemos diversidad de actitudes que demuestran una holgura que nos permite desplegar una personalidad individual, formando al hombre que nos conduce en esta vida.
Libertad la tenemos en todas las áreas, y nos abrimos a un mundo lleno de expectativas y esperanzas de quimeras.
Representamos a una sociedad múltiple la cual compite a diario con el prójimo. No queremos que nuestra libertad sobresalga, sino que sea una paz con satisfacciones personales en las cuales nos sentiremos fortalecidos en lograr los objetivos dispuestos. Esto nos lleva a respeto del prójimo-
Libertad que podemos decir más de ella, que lo importante no tomar de esto un libertinaje. Pues nos conduciría a lugares inhóspitos que solo dejarían secuelas de soledades, que se convertirían en desiertos y nuestras mentes serían más que resacas de retrocesos, en nuestra vida.
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