por Raúl Jasale
Cumpliendo con la consigna dada por el profesor del Taller de Escritura de escribir un relato de vida que pudiera vincularse con el tema “El idioma de los animales”, vino a mi mente un curioso episodio que viví hace ya largos años.
Yo solía concurrir a visitar a un sacerdote de la comunidad.
Él residía en la sede de la Vicaría Patriarcal que desempeñaba. Esa sede tenía comodidades como para vivir cómodamente.
Al entrar, pasando por el zaguán se ingresaba a un living donde el visitante era recibido por el Reverendo Padre. Aparte de las sillas o sillones que había allí -no recuerdo bien- y una mesita tipo “ratona”, en una pared colgaba una jaula dentro de la cual había un vistoso canario.
En una oportunidad, encontrándome yo de pié observando al pequeño animalito, el sacerdote, regresando de otro ámbito interno, se acercó y al verme en esa postura me comenzó a hablar de las “virtudes vocales” del canario. Me decía que era “un gran cantor” y queriéndome mostrar que si él silbaba enseguida nacía la réplica de aquella avecilla, así lo hizo.
Pero ¿qué sucedió? Ocurrió que no obstante las reiteraciones del silbido del religioso, el canario “permanecía mudo”. Cansado de sus intentos el defraudado sacerdote desistió.
En ese momento, me nació espontáneamente silbar, como probando suerte yo; y he aquí que, ante el asombro -sinó estupor- de ambos, el pajarito comenzó a gorjear intensamente.
Lo que pasó en adelante constituye un acto mío del que todavía me estoy arrepintiendo: es que utilizando el episodio para un toque de humor, se me ocurrió bromear, diciéndole algo así como: -¿Sabe que pasa Padre? Es que estos animalitos de Dios saben leer el alma de los hombres!
Cuando me di cuenta de lo que había dicho ya era tarde. Como se suele decir vulgarmente, el sacerdote “me quería matar”. Si bien tenía un vínculo afectivo con él, ello no me autorizaba a semejante “broma”.
Ese suceso me dejó una secuela de por vida: nunca me animé a confesarme con ese Padre. Es que, después de tal exabrupto ¿me daría la absolución de los pecados?
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