jueves, 18 de septiembre de 2014

El monte se vistió de sol

por Elba Morel

El monte era una fiesta de sol aquella mañana de verano. El algarrobo y el tala columpiaban su copa y el piquillín y el mistol aromaban el aire con su perfume.

   El bicherío había salido a deambular por la quebrada del monte, cuando un revoloteo de pájaros lleno con su grito las copas de los árboles. Era que la paloma había regresado de su vuelo mañanero con una sorprendente noticia.

   El hornero, la calandria y sobre todo el loro comenzaron a chillar para atraer la atención de los animales del monte.

   El sapo curioso como siempre, queriendo ser el primero en saber de qué se trataba les grito: - Che, amigo, qué novedad se traen. El loro se apresuró en contestarle.- Crr, Crr, hay que avisarle a todos y después se sabrá…Crrr, Crrr.

-     Yo me encargo, -dijo el sapo- me voy a la orilla del río y en cuanto bajen a beber, los invito a la reunión.-

Sin decir más salió a los saltos para avisar la novedad.

El zorro y el tigre, la iguana y el coatí, el avestruz y el tatú y también las víboras fuero anoticiadas y promediando la tarde estabas todos reunidos bajo la copa del tala que les regalaba su sombra.

-     Cu rucucú, le dijo la paloma- tengo que avisarles que al atardecer llegará una comisión de periodistas  para elegir al mejor de nosotros para nombrarlo como “mascota” del Mundial de Fútbol.

Un alboroto se armó entre los animales.

-¿Quiénes van a venir?-preguntó temeroso el tatú bolita- porque yo no estoy preparado para recibir visitas…

-Los periodistas, chamigo,-dijo el sapo, y lo que es yo me voy a dar un baño, para que vean lo fresco y hermoso que soy.

- Grrr- rugió el tigre- si es cuestión de elegir, a mí me nombrarán, porque con mis rugidos llamaré la atención del público.

   Las víboras ondularon y se mostraron en toda su belleza de colores. Estaban la yarará y la culebra, mientras la cascabel dejaba oír  sus anillos, mostrando todas su armonioso movimiento en el sendero, seguras de que ellas serían las mascotas.

    Ni hablar del zorro que moviendo su valiosa cola sabía que su fama, conocida en el mundo entero, lo proclamaría como el mejor.

   El ñandú esponjó sus plumas y  ensayó una pequeña carrera alrededor de todos y gritó. – Señores…, yo seré el elegido, miren mis plumas y mi andar de correcaminos. Uds. pueden descansar, porque la mascota seré yo.

    Fue así como uno a uno, los bichos del monte, se proclamaban los seguros seleccionados: el mono por su gracia, los flamencos por su elegancia, el yacaré por su bocaza. Hasta el piojo que habitaba en la cabeza del Ñandú, hizo oír su propuesta.

   De pronto, el ruido de los motores de un helicóptero, desparramó a los bichos de la reunión. Cada uno fue a acicalarse para presentarse a los periodistas que llegaban en el vuelo que oyeron. Sólo el Tatú, en lugar de desaparecer en su cueva, se encerró en su caparazón al pie del tala.

Cuando los periodistas llegaron, los animales empezaron a presentarse, luciendo con orgullo sus cualidades  sobresalientes.

   Mientras la mayoría de los visitantes estaba atenta a la muestra, uno de ellos reparó en esa bola o pelota que estaba al pie del tala.

-     ¿Y esa pelota – dijo – Qué es?

-     Ah…-dijo el sapo que parecía saberlo todo.- Ah… es el tatú, que es muy tímido y se esconde así como lo ven, porque a él no le interesa el concurso.

-     A ver- dijeron los otros periodistas- que salga.

El tatú empezó a desenrollarse y asomó su hocico puntiagudo.

-     Qué maravilla… este tatú bola es lo más original, es el animal más importante del monte.

Los otros bichos miraron con asombro al humilde tatú y los periodistas le sacaron fotos y las transportaron a la sede de los organizadores del Mundial de Futbol.

   Finalmente, el tatú fue el símbolo del certamen y su imagen se difundió a través de los medios de comunicación y los cantantes crearon canciones tropicales para festejarlo

     También se organizó un concurso para darle un nombre propio al tatú. ¡Cuál será? Tal vez AMIJUBI o FIRLECO o ZUZECO. Todavía no han elegido cómo llamarlo, pero el humilde animalito que encerrado en su timidez, parecía una pelota de fútbol, ganó el concurso y se transformó en la mascota del mundial y en el orgullo de los animales del monte, el que ahora sí, fue una fiesta.

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