sábado, 29 de noviembre de 2014

Mi cantor preferido

por Ana Pilar Andrade

Tras hacer, un rebusque  en mi memoria, encontré quien era mi cantor preferido; ante todo aclaro que antes eran cantores, los cantantes eran los que cantaban  óperas.
Tendría  15 o 16 años a lo sumo, con mi amiga Carmen coincidíamos en casi todo, hasta en nuestros cantores preferidos, ya Ignacio Corsini estaba pasando a la historia, el apogeo era Carlos Gardel y Agustín Magaldi, uno el El Zorzal criollo, y el otro la Voz sentimental de Buenos Aires.
A nosotras nos gustaba Magaldi con su voz lastimera y sentimental, su dulzura, pero nos preocupaba que Gardel con su voz varonil siempre lo iba a opacar.
Magaldi había llegado a Buenos Aires apoyado por la cancionista Rosita Quiroga, con quien formó dúo, para grabar y actuar en giras. En 1925 por concejo de Rosita, formo dúo con Pedro Noda , ese dúo duro diez años, hasta que Magaldi se largó como solista.

Desarrolló un estilo propio, en la que confluían técnica y una auténtica emoción  traslucida en aire de lamento. “Tiene una lágrima en la garganta” decían algunos. “Al más grande cantor sentimental argentino”, le dedicó una foto Carlos Gardel. Finalmente se lo llamó “La voz sentimental de Buenos Aires”. En su repertorio tenia piezas como El penado 14, Vagabundo, Levanta la frente, siempre su repertorio eran temas sociales

Siempre se dijo que a Evita la trajo de Junín, Magaldi, en el año 1936 el hermano mayor de Magaldi destruyó ciertas cartas por temor y con ellas ardió parte del misterio comprometedor.
Hay muchas anécdotas sobre Magaldi, pero yo me voy a limitar a decir una de las canciones que cantaba, que era el autor de la música y Antonio Nápoli de la letra.
       Algunos datos fueron tomados de una nota de María Amuchastegui 

                                                                          Ana Pilar Andrade- 2014
Levanta la frente

Levanta la frente. No escondas la cara
Enjuga tus lágrimas: echáte a reír
No tengas vergüenza, a tu rostro aclara:
Por que tanta pena?  Por que tal sufrir?
Ya se que tu falta será  para el mundo
escándalo, risa, placer y baldón;
mas yo soy tu hermano, y al ser juez me fundo
Según los dictados que da el corazón.
No es falta la falta que da luz a un niño:
La ley de dar frutos es ley de la flor…
No peca quien brinda la fe del cariño,
Ni es crimen al darse confiada al amor.
Malvado es el hombre que infiere la ofensa;
Infame es el hombre que infiere y se va             ,
Y deja la fuente, la flor y no piensa;
No piensa siquiera que un ser nacerá.

Acércate hermana: no llores, no temas
la ley de ser madre es ley natural;
las madres son diosas con tantas diademas
Ya cumplan o violen la norma legal.
La madre casada, la madre soltera…
Son todas iguales: son una, no dos;
Lo nieguen las leyes; lo nieguen quien quiera,
Son todas iguales delante de Dios.

No temas, hermana… ya ves… te comprendo, 
De nada te culpo, mi afecto te doy;
Mi casa, mis brazos, mis puños te ofrendo;
Del hijo que traes cual padre ya soy
No temas, hermana; tendrás mis ahorros;
Tendrás todo aquello que aquí dentro ves…
Tu buena cuñada me dio dos cachorros,
De cuenta, haré hermana, que ya tengo tres.
          
                                         Cantado por Agustín Magaldi



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