No
saben lo que me pasó hace un mes. Era pasada la medianoche cuando me fui al
dormitorio. Ya se encontraba en mi cama mi vieja gata Mancha, su nombre se debe
a que su cara es blanca con la nariz negra.
Bueno,
como les contaba me fui a acostar y apague la luz. No sé cuánto tiempo
transcurrió porque dormía profundamente cuando Mancha lanzo un aullido, con la
luz que entraba por la ventana la vi parada en sus cuatro patas con el cuerpo
arqueado de tal forma que casi duplicaba su altura, los pelos parados parecían
púas y los ojos redondos y rojos brillaban en la oscuridad, mientras miraba
hacia el pasillo. Yo hice lo mismo y así fue que vi una pelota luminosa de
pelos blancos y negros que pasaba.
Prendí
la luz, me levante y fui a recorrer toda mi casa. No había nada anormal, salvo
los murmullos, risitas y por supuesto algunas travesuras de los fantasmas que
habitan mi hogar y que se divierten cambiando algunas cosas de lugar.
Volví
a mi dormitorio, la gata seguía igual, tensa, parecía una estatua, me quede
pensando que la podía haber asustado ya que ella nació en esta casa y esta
acostumbrada a los aquelarres nocturnos, aunque esa noche un poco mas jocoso que de costumbre.
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