por Mirtha Edit Tavecchio
Como todos los fines de semana Juan y Lidia, salian con su hija a pasear en moto por el campo. Juan llevaba su caña de mescar, Lidia un canasto con elementos para mate y una torta.Así pasarían la tarde a la orilla de una laguna.
El agua de la laguna era de color marrón oscuro, juncos en su orilla y un yuyo muy verde que contrastaba con el marrón del agua.
Mientras Lidia preparaba todo para servir unos mates, Juan preparaba sus anzuelos y línea para disponerse a pescar un pez, que según él lo cocinaría cuando regresaran a casa.
Juanita, corría por el campo disfrutando del aroma a pasto verde, y juntaba flores silvestres,cantando felíz.Ella vió en el medio de la laguna una flor blanca , muy blanca flotaba en el agua marrón , con hojas grandes muy verdes, que parecian sostenerla sobre el agua.
De pronto, se sintió un grito, Juan y Lidia miraron hacia donde venía el grito.
Lidia, gritó!! -Juanita!!; Juan corrió hacia allí , vió através del pequeño barranco que rodeaba la laguna, a juanita, agitaba sus brasitos, en sus manitos aferraba un ramito de flores silvestres. Juan saltó, se internó en las aguas cubiertas de vegetación, para sacar a su niña de la laguna.
Juanita lloraba a gritos- sacame de aquí papito!!. En la inmencidad del campo abierto solo se sentía el grito desesperado de juanita, el llanto de Lidia, la respiración agitada de Juan. El viento agitaba el pastizal y los juncos. Nada había, solo silencio y la desesperación de una niña y sus padres.Sólo silencio y desesperación como presagiando un final no deseado.
Se internó en el agua, en el fondo sentió el fango, una madeja de pastizal y juncos; en un momento sintió un dolor agudo junto con la sensación de desgarro de su piel. Había un alambre de pua que sin piedad se incrustó en su pierna.Nada lo detenía , seguia lo más rápido que podía , no podía correr, el fango y la vegetación no lo permitian.
Juanita yá solo mostraba sus brasitos y su ramito de flores silvestres.
Silencio...!!,cuando llego Juan había una hermosa flor blanca con hojas grandes como dos brazos.
Se sumergió en el agua, no podía ver, pero tocó una manito pequeña y salió a la superficie arrastrando a la niña. La tomó en sus brazos ,salío del barranco, allí entre llanto y gritos de Lidia, pedía _por favor hacé algo!!-.
Juan no tenía idea de como aspirar el agua, intentó unos movimientos dandole aire en la boca y masajear su pecho. Pero, la niña, estaba allí, inerte, con sus labios entreabiertos, en su mano seguía apretando el ramo , yá mustio de flores.
Un puestero vió lo que estaba sucediendo y corrió a pedir ayuda. Silencio...nuevamente; el llanto de Juan y Lidia más el viento complice gritaba la tragedia. Lidia envolvia el cuerpo de Juanita en un viejo mantel para que según ella , no tuviera frío, sin darse cuenta que los angeles llevaban aquella pequeña y hermosa alma.
La flor en la laguna permacia inerte, sin averse dejado tocar por las manos de Juanita.
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