martes, 13 de mayo de 2014

Me pidieron que lea

por Celina Bertomeu 

Me pidieron que lea pero yo ni loca. De solo imaginarme con el escrito entre mis manos y todos escuchando la garganta se me hace un nudo.  Un nudo para contener el rasqueteo, el papel de lija una y otra vez sobre mis cuerdas vocales, dándole ida y vuelta hasta dejarlas finitas, angostas, un hilito casi. Por eso, ni loca. De solo pensarlo el corazón se me empaca, se me queda calladito y se arrincona. Se me esconde. Y al estómago le da por doler. Es que al pobre estómago se le clavan de punta varias palabras afiladas y lo pinchan. 
Si leo en voz alta dejaré escapar las frases que atrapé en el papel, las mías. Nadie sabe de qué son capaces las palabras en libertad. Por eso, mejor que lea el profe. 

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