Las personas no son insignificantes, su
procedencia puede ser humilde, sin dejar de ser inteligentes,
talentosas y tener aptitudes positivas frente a la vida que les
permite ser triunfadores...
Llegó solita a la gran ciudad, con
sueños, esperanzas, su pecho henchido de ilusiones. No le resultó
fácil su permanencia, pero no dejó que el fantasma del fracaso
hiciera mella en sus convicciones; luchó, y con sus años muy
jóvenes puso todo su ardor, en pos de su meta.
Fue muy amada por muchos y no tanto por
otros, siguió su lucha, pasó a ser casi una desconocida que
incurrió no en pocas actuaciones en la pantalla del cine nacional,
sin mucho éxito, no por eso desmayó. Demostró con fervor sus
ideales y llegó al corazón de su pueblo, entregando su vida para
cumplir su misión.
Fue esposa de un presidente argentino.
Evita se llamó.
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