martes, 2 de septiembre de 2014

La casa de chocolate

Dos niñas que jugaban alegremente por un bosque rodeado de un monte, donde su ladera estaba cubierta de vegetación, el lugar realmente era un cuadro. Pues el verde de distintos tonos daba al paisaje  una belleza especial. 
Pero sobre la pendiente había una casa, cuyas ventanas tenían cortinas con puntillas blancas, atadas a los costados. La chimenea prendida despedía una humareda grisácea que culminaba con las nubes del cielo.
Sobre  el costado, producido por el deshielo de la cumbre una pequeña cascada daba su nota de vida sobre el verde paisaje.
Las niñas corrieron en el bosque pero al descubrir la casa tuvieron inquietud de acercarse, y comenzaron a caminar hasta que al llegar, sus ojos asombrados, pues no sabían que se encontrarían en ese lugar.
Solamente estaba visible dos manos, sobre una mesa que amasaban muy suavemente y un canto envolvía el lugar. Al subir en una pequeña roca descubren un rostro con rodete canoso y un cutis transparente que llamaba la atención 
Continuaba la canción y cada vez más cerca de ellas, llegaron hasta la puerta y no se animaban a golpear. Hasta que una de ellas Lis dijo: yo llamo, y Romina contesto adelante pienso que no se ofenderá.
Al tum tum de la puerta, se asoma la mujer que estaba detrás de esa ventana, y su sonrisa fue tan dulce, que las niñas bajaron sus hombros y su rostro asomo su pequeños dientes.
La señora se llamaba Genoveva, y les dijo que buscan, respondieron nada solamente estamos paseando y el humo de su chimenea nos llamó la atención.
Porque vive en este lugar tan alejado? pregunto Lis.
Porque me gusta y siento que toco el cielo con mis manos, algunos viajeros, como Uds. , pasan por este lugar y siempre encontraran pasteles de dulce de membrillo y un chocolate caliente.
Gustan pasar?
Si respondieron las niñas.
Buenos siéntense y vamos a disfrutar de un chocolate caliente, les hará bien para el frio que puedan sentir cuando bajen del monte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario